Con toda seguridad la Coca-Cola utiliza hojas de coca (Erytroxylon Coca) en su producto, sin embargo, el alcaloide por lo que la bendita planta es tan buscada, la benzoilmetilecgonina, no está necesariamente presente en la bebida. Al menos no hoy en día, y al menos no públicamente, como vamos a ver a continuación*.

 

botellas

 

Como siempre sucede con las grandes invenciones, cuando el farmacéutico John Smyth Pemberton inventó la formula original de Coca-Cola, lo que tenía en mente era una cosa completamente distinta a lo que resultó ser. Al igual que la Salsa de Tomate, o Ketchup, la Coca-Cola estaba supuesta a ser una medicina, un “tónico cerebral” que combatía las neuralgias, la histeria, la melancolía y la depresión.
Cualquiera que haya probado la cocaína (la que viene en polvo), sabe muy bien que todo esto es verdad, y en la época en que vivió Pemberton, a finales del siglo XIX, el extracto de la hoja de coca era considerado como el paliativo universal a casi todo lo que pudiera doler.

 

Para aquellos dados a creer que todo tiempo pasado fue mejor y que cosas como el consumo de la coca es algo novedoso, permítanme bajarlos de esa nube. La coca ha sido utilizada en los Andes chilenos, peruanos y bolivianos desde la era pre-colombina. Los conquistadores españoles observaron que los incas podían pasar horas sin comer sin perder la energía corporal, y no tardaron mucho en darse cuenta que el secreto estaba en las hojas que los indígenas mascaban durante el día de labores. Pero el hombre blanco, siempre buscándole las cinco patas al gato, le encontró un mejor uso en las cortes europeas que en los campos de trabajo.
Uno de los primeros en introducirla en el universo de la medicina fue William Halstead, uno de los fundadores de la Escuela de Medicina John Hopkins. Halstead, experimentó con si mismo inyectándose cocaína (no hojas de coca) buscando dar con una forma efectiva de anestésico local. Pero aunque así lo hizo desestimó el poder del alcaloide, cuya adicción trató torpemente de curar utilizando morfina, de la que me imagino muy seguramente nunca pudo curarse.

 

En esta época productos con cocaína podían comprarse en el abasto de la esquina, y había desde bombones de cocaína y chocolate hasta “revitalizantes” para uso pediátrico. Pero uno de los productos más populares fue una bebida producida en Francia que era llamada Vin Mariani, que en pocas palabras era un vino de cocaína.

 

Este “vino” fue tan popular en Europa y los Estados Unidos (no hay duda de porque) que su creador, un corzo llamado Ángelo Mariani se convirtió en millonario y en una celebridad mundial de la noche a la mañana. Este estatus de persona pública lo puso en contacto con diferentes otras personas celebres incluyendo a Thomas Alva Edison y hasta la reina Victoria, cuyas opiniones sobre las bondades del Vin Mariani fueron utilizadas con éxito en la publicidad del producto.

 

Pero a pesar de ser considerado en si una bebida espirituosa, al Vin Mariani se le atribuían propiedades curativas, y cuando el Papa Leoncio XIII lo utilizó y vio una mejora notable en su estado de ánimo y de salud general le otorgó una medalla de oro que Mariani estampó con orgullo en la botella.

 

Por todo esto no es raro que Pemberton publicitara el contenido de su bebida en el nombre de la misma “Pemberton’s French Wine Coca”. Por Diós santo, hasta el mismo Freud había publicado una memoria a la que llamó “Uber Coca” en 1880, donde describía los efectos de la droga de todas formas menos negativa, y batallones del ejército alemán habían sido expuestos a las maravillas de la cocaína antes y durante la guerra franco-prusiana, y aunque es improbable que esto haya tenido algún efecto en el resultado de la guerra (Alemania pateó a los franceses como de costumbre) no dudo que la vitalidad germana hiciera una diferencia en más de una ocasión.

 

“Pemberton’s French Wine Coca” cambió su nombre a “Coca-Cola” poco después y en 1886 tras vender la compañía por $2300, Pemberton murió de cáncer sin dejar un centavo a sus herederos del increíble legado que había creado.

 

Después de su muerte, la fama de la cocaína empezó a cambiar en la opinión publica norteamericana, cuando campañas propagandistas puritanas (y obviamente racistas) demonizaron a la cocaína acusándola de alebrestar la naturaleza violenta de los negros que la usaban, causándole más de un dolor de cabeza a la compañía, que vio su producto rechazado en tiendas y hasta pueblos enteros. En esta época muchos americanos pedían su bebida favorita en la farmacia llamándola “dope”.

 

Por esto el enfoque de la publicidad de la Coca-Cola cambió radicalmente, de la larga explicación que puedes ver al principio de este artículo al simple “Disfruta” encima del logo que tenemos hoy en día. Y cuando la prensa empezó a presionar a la empresa para que revelara los secretos de la bebida esta apenas dijo que la misma sólo tenía 12 gramos de hojas de coca por cada 4 litros del resto del jarabe, formula que, por si las moscas, fue patentada finalmente el 31 de enero de 1893.

 

En esta misma época, supuestamente, se dejó de utilizar hojas de coca pura en la Coca-Cola, utilizándolas solamente previa remoción de los alcaloides estimulantes, dando inicio al mito que hasta hoy en día gente como tú tiene en la cabeza.

 

La posición oficial de la compañía, sin embargo, es que la cocaína nunca fue un ingrediente de la Coca-Cola, lo cual no es consistente con las pruebas históricas, a menos que el proceso original creado por Pemberton removiera toda existencia de benzoilmetilecgonina antes de usar las hojas, lo cual, a mi parecer y el de una larga lista de historiadores, es simplemente absurdo, ya que la hoja de coca sin este ingrediente produce tanto efecto en el cuerpo humano como un puñado de grama.

 

De acuerdo a Wikipedia, la hoja de coca actualmente usada en la Coca-Cola es procesada “en una planta autorizada para el procesamiento de hoja de coca en la ciudad de Nueva York. (Federal Register Doc. 04-5476)”, donde supuestamente, los alcaloides son removidos de la planta para su uso en la bebida.

 

Pero la verdadera pregunta es ¿Tiene cocaína la Coca-Cola hoy en día?

 

Esto es imposible de saber con seguridad, pero tomemos dos hechos para concluir de una buena vez con el tema. Primero, Coca-Cola utiliza, con toda seguridad, alguna forma de extracto de hojas de coca. Y segundo, la Coca-Cola Bottling Co. afirma con orgullo que la formula de la bebida tiene más de cien años de edad. Por lo que es lógico concluir que pocos, si algún cambio, ha sucedido a la formula original de Pemberton.

 

Ahora, es bien sabido que la Coca-Cola ha cambiado de formula al menos dos veces sólo en los últimos 30 años, incluyendo la ocasión cuando trató desastrosamente de cambiar el sabor a mediados de los años ochenta, por lo que esta conclusión puede considerarse viciada.

 

Si Coca-Cola tiene cocaína o no es, sin embargo, de poca importancia a la hora de producir la bebida. Coca-Cola pudiera muy bien revelar todos lo ingredientes y pasarían siglos antes de que alguien pudiera reproducir el sabor de la bebida, porque el secreto de la misma no esta en estos, sino en la proporción en que los mismos son mezclados.

 

Actualmente los ingredientes conocidos son agua, cafeína, ácido fosfórico, vainilla, varios aceites y esencias y extractos de hoja de coca y nueces de cola, y la formula según la cuales se mezclan es conocida como Merchandise 7X, un documento secreto para todos excepto la caja fuerte de un banco* y un puñado de empleados de la compañía, que defienden a capa y espada (y uno de los mejores equipos legales de los Estados Unidos) la secrecía de la formula, que si de verdad tiene alguna traza de alcaloide, los convertiría en los narcotraficantes más poderosos de todo el planeta.
En 1881, La Coca Cola, un estimulante tónico dulce “nervina”, que popularizar la cocaína e incrusta su imagen positiva y la aceptación cultural de la cocaína, antes de convertirse no sólo una de las marcas más reconocidas en el planeta, pero un poderoso símbolo de la juventud occidental, la vitalidad y la libertad.
FUENTE:
Extracto de artículo de El Nuevo Cojo Ilustrado
Raúl González
Francisco Tovar
Escrito en México, Distrito Federal
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