El objeto espacial tuvo una energía equivalente a 13.000 toneladas de TNT, igual a la bomba atómica que EE.UU. lanzó en Hiroshima (Japón) en 1945.

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A principios de febrero, un enorme meteorito de entre cinco y siete metros de diámetro explotó en el aire sobre el océano Atlántico a 1.000 kilómetros de la costa de Brasil, pero pasó casi desapercibido. Este cuerpo celeste produjo una energía equivalente a 13.000 toneladas de TNT, igual a la que tuvo la primera bomba atómica que destruyó Hiroshima (Japón) en 1945, informa la NASA.

Sin embargo, su tamaño no fue tan grande como la bola de fuego de 18 metros de diámetro que en febrero de 2013, cayó en la ciudad rusa de Cheliábinsk e hirió a 1.600 personas. Ese meteorito entró en la atmósfera de la Tierra a 66.937 kilómetros por hora y gran parte de sus restos cayeron en el lago Chebarkul (Rusia).

Comentario:

¿Una explosión de la capacidad destructiva de la bomba arrojada sobre Hiroshima? ¿Alguien más se da cuenta de las implicacionesóde este anuncio? Nadie lo vio venir, nadie anunció esta posible explosión. Nos enteramos casi un mes completo después.

¿Qué hubiese pasado si esta explosión hubiese ocurrido sobre una ciudad poblada, Sao Paulo, por ejemplo? ¿Tal vez hubiesen culpado al EI o a Rusia, incluso Irán o Corea del Norte, de atacar una ciudad con una bomba atómica?

01 Sep 2000 --- Asteroid headed for Earth --- Image by © Denis Scott/CORBIS

“Si algo lo suficientemente grande golpea la Tierra ahora, solo nos queda decir adiós”.

Matt Taylor, uno de los expertos del proyecto Rosetta, considera importante la investigación espacial y el desarrollo de proyectos que permitan prevenir futuras amenazas. El británico Matt Taylor, uno de los expertos del proyecto Rosetta, la sonda que aterrizó en el cometa 67P/Churiúmov-Guerasimenko en el 2014, concedió una entrevista al programa ‘SophieCo’ del canal RT, en la cual señaló que “si algo golpea el cielo ahora, no hay mucho que podamos hacer, aparte de decir adiós”. Pese al moderno respaldo tecnológico con el que cuentan hoy en día los científicos, que permite monitorear todo objeto que se aproxima a la tierra, Taylor considera que se requiere además un sistema de defensa que permita desviar, controlar o destruir cualquier amenaza inesperada de gran tamaño. “El espacio es grande y es muy poco probable que esto ocurra, pero hay una posibilidad estadística de que pueda ocurrir”, añade. En este contexto, el astrofísico explicó además que pese al riesgo inevitable de que tarde o temprano algún cuerpo proveniente del espacio choque contra la Tierra, la órbita terrestre nos mantiene relativamente a salvo. La existencia a nuestro alrededor de planetas más grandes con una fuerza gravitacional superior nos protege de muchos “visitantes espaciales”. Taylor, que se rehúsa a participar como astronauta en misiones espaciales, resaltó la labor de la exploración espacial en las últimas décadas y aseguró que el “rasgo fundamental del ser humano para explorar” ha hecho que proyectos como el de Rosetta sean tan especiales e importantes dentro de la historia de la exploración del cosmos.

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