En Venezuela y Colombia, uno de los espíritus nocturnos más temidos es aquél que lleva el nombre del Silbón. Se le ve en verano, en épocas de lluvia cuando vaga por las noches en busca de víctimas a quienes castigar; principalmente hombres borrachos que también caminan solitarios por las veredas y caminos rurales.
silbonAl parecer esta es la explicación del origen de uno de los protagonistas de las leyendas más temidas de los llanos venezolanos y colombianos: El Silbón.

Este espíritu es el alma en pena de un hombre, nacido en Guanarito, pueblo del llano venezolano, que mató a su padre y se comió su vísceras como asado, guardando sus huesos en un costal, que ahora carga por el resto de la eternidad.

Cuenta la historia de un joven, que al llegar a su casa encontró a su padre violando a su joven esposa, con quien el joven llevaba poco tiempo de casado.

Al interpelar al padre, éste sólo se limitó a decir: “lo hice porque era una regalada”. Dicen que eso originó una pelea grave, cuerpo a cuerpo, entre padre e hijo, que terminó cuando el joven asfixió a su papá.

Cuentan que el abuelo, quien había visto toda la pelea, amarró al muchacho y como castigo le destrozó la espalda a latigazos, le rocío las heridas con ají, y soltó a un perro llamado Tureco para que lo persiguiera eternamente.

Así mismo, mientras el joven huía llano adentro, el abuelo lo maldijo, condenándolo a cargar eternamente con la pena de haber matado a quien le dio la vida: “Eso no se le hace a su padre. ¡Maldito eres para toda la vida!”
Desde entonces, los habitantes de los llanos, dicen que los viajeros pueden ver a un hombre más alto que un árbol, sentado en la orilla del camino, cuyas rodillas superan la altura de su cabeza, y quien no tienen hora de aparecer, pues puede atacar a cualquier hora y en cualquier sitio.

Durante verano, cuenta la leyenda popular, se le puede ver sentado, jugando con la arena del suelo, la cual recoge y deja caer con la mano, una y otra vez.

Sin embargo, dicen que la época en la que más apariciones registran los llaneros, es en invierno, durante el mes de mayo, mes de las lluvias, cuando anda suelto por el llano, hambriento de sangre y venganza.

La historia popular afirma que El Silbón se esconde al lado de los caminos para buscar a sus víctimas, hombres parranderos y borrachos, a quienes golpea con un palo hasta matarlos, para luego absorberle los intestinos, y así poder beberse el alcohol que estos han ingerido recientemente.

Se le conoce como Silbón, porque –según la leyenda- su aparición es precedida por un silbido que entona las siete notas musicales. Do, re, mi, fa en tono ascendente; y fa, sol, la, si en tonos graves. Silbido que además puede revelar qué tan cerca o lejos está el espíritu. Dicen los llaneros que cuando alguien escucha este silbido muy cerca no debe preocuparse, pues significa que El Silbón se encuentra lejos.

Por el contrario, cuando las siete notas silbadas se escuchan en la lejanía, es cuando más peligro se corre, pues el ánima en pena de este “hijo maldito” se encuentra al lado de quien lo escucha.

Sea como sea, escucharlo -así no se le vea- es tomado como algo negativo, y normalmente se le relaciona con un augurio de muerte de quien lo escucha. Los llaneros dicen que lo único que hace huir a El Silbón es el ají, los látigos y los ladridos de los perros.

SILVIDO DE MAL PRESAGIO

la-leyenda-del-silbonTambién se cuenta que el Silbón puede dejar los caminos, y visitar las casas. Al llegar voltea el saco que lleva en su espalda, donde se dice quecarga los huesos de su padre, y comienza a contarlos, uno a uno, con total concentración.

Al parecer, cuando esto sucede, los habitantes de la casa pueden escuchar el crujido de los huesos, en cuyo caso no pasa nada.

Sin embargo, si El Silbón visita una casa y comienza a contar el contenido de su saco, sin que nadie lo escuche, probablemente los dueños de casa no despierten al día siguiente.

 

No obstante, según los llaneros, Venezuela no es el único escenario donde esta ánima en pena recorre los caminos, esparciendo su maldad. Los llanos colombianos también son escenario de sus apariciones. Sin embargo, en Colombia, es conocido como “El Silbador”.

 

Se dice que se trata del alma en pena de un hombre aventurero y mujeriego que murió solo, y que siempre se encuentra en los lados del camino, en espera de algún viajero que quiera acompañar su solitario cabalgar.

No obstante, esa es una sola de las versiones, y quizás la única que deslindan a El Silbón de las muertes violentas o inexplicables relacionadas con su visita.

Los llaneros colombianos dicen que esta alma en pena persigue sobre todo a las mujeres embarazadas, quienes pueden morir en el parto, si han escuchado las siete notas musicales silbadas por este espíritu.

Al igual que en Venezuela, su silbido es interpretado como presagio de muerte. Se dice que si la melodía es aguda el anuncio de muerte pesa sobre una mujer conocida por quien escucha; si es grave se tratará de un hombre.

No obstante, todas las leyendas cuentan que una forma efectiva de quitarse a El Silbón de encima, cuando ya no hay remedio y su ataque es inminente, es pronunciar muy alto la palabra “Tureco”, que es el nombre del perro que fue signado a perseguirlo cada vez que El Silbón quiere descansar.

De esta forma, dicen los llaneros que se puede escapar vivo de uno de los espantos más crueles con los que cuenta la imaginería de los llanos colombo-venezolanos.

FUENTES:

http://es.wikipedia.org/

 

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